Hat Yai, SongKhla –
Escenas desgarradoras se desarrollan en Hat Yai mientras la ciudad sureña lucha contra inundaciones catastróficas. Con el rápido aumento del nivel del agua, miles de residentes permanecen atrapados en sus casas, mientras sus desesperados gritos de auxilio resuenan por las calles inundadas. Los equipos de rescate, desbordados y con escasos recursos, luchan por responder a la magnitud del desastre.
En un video ampliamente compartido esta semana, un rescatista voluntario rompió a llorar mientras las víctimas gritaban pidiendo ayuda desde todos los ángulos. "No tenemos suficientes recursos. Ya no sabemos a quién ayudar. Todos quieren escapar de sus casas. Todos van a morir", sollozó el rescatista, capturando la cruda desesperación del momento.
Los equipos de emergencia reportan una grave escasez de embarcaciones, personal y equipo. Las llamadas de evacuación llegan simultáneamente desde varios vecindarios, lo que impide que los rescatistas lleguen a tiempo a todos. La angustia emocional entre los voluntarios pone de relieve el costo humano de la respuesta al desastre, ya que muchos admiten estar física y emocionalmente agotados.
Las familias con niños y ancianos se encuentran entre los más vulnerables, muchos varados en azoteas o pisos superiores. Los residentes describen haber gritado hasta quedarse roncos con la esperanza de llamar la atención de los barcos de rescate que pasaban. Para quienes aún esperan, el miedo a quedarse atrás se ha vuelto insoportable.
Las autoridades locales han instado a las agencias nacionales y a las redes comunitarias a que aporten refuerzos. Los grupos de socorro solicitan una acción coordinada, más embarcaciones de rescate y suministros de ayuda inmediata. El desastre ha puesto de manifiesto los límites de la capacidad de respuesta ante emergencias de Hat Yai, lo que subraya la necesidad de un mayor apoyo nacional.
VÍDEO: Leela_lady




