Putrajaya, Malasia – 7 de agosto de 2025 – Tailandia y Camboya han finalizado un acuerdo de alto el fuego de 13 puntos para mantener la paz en su frontera común, tras los mortíferos enfrentamientos que causaron la muerte de al menos 38 personas y el desplazamiento de más de 300,000. El acuerdo, negociado inicialmente durante las conversaciones organizadas por el primer ministro malasio, Anwar Ibrahim, el 28 de julio de 2025, supone un gran paso hacia la desescalada de uno de los peores conflictos entre los dos vecinos del sudeste asiático en más de una década.

El alto el fuego, vigente desde la medianoche del 28 de julio de 2025, se anunció tras cinco días de intensos combates provocados por la explosión de una mina terrestre que hirió a soldados tailandeses. El conflicto, arraigado en una disputa fronteriza centenaria sobre zonas como el templo de Preah Vihear, se intensificó con ataques con cohetes y descargas de artillería, que causaron la muerte de al menos 15 civiles y 15 soldados tailandeses, y ocho civiles y cinco soldados camboyanos. Ambas naciones se acusaron mutuamente de iniciar la violencia: Tailandia alegó ataques con cohetes camboyanos y Camboya alegó que las fuerzas tailandesas utilizaron armamento pesado y ataques aéreos.

El acuerdo de 13 puntos, detallado en una declaración conjunta de Tailandia, Camboya y Malasia, describe medidas para garantizar una paz duradera. Entre las disposiciones clave se incluyen:
1. **Cese inmediato de hostilidades**: Ambas naciones se comprometen a detener todas las acciones militares a lo largo de la frontera de 800 km.
2. **Retirada de tropas**: Retirada gradual de las unidades militares reforzadas a las posiciones previas al conflicto para reducir las tensiones.
3. **Establecimiento de un Comité Conjunto de Límites**: Un Comité General de Límites camboyano-tailandés convocó su primera reunión el 4 de agosto de 2025, en Camboya, para abordar las disputas sobre la demarcación de fronteras.
4. **Canales de comunicación directa**: Reanudación del diálogo regular entre primeros ministros, ministros de Asuntos Exteriores y ministros de Defensa.
5. **Monitoreo independiente**: Malasia, como actual presidente de la ASEAN, desplegará un equipo para supervisar el cumplimiento del alto el fuego, con el apoyo de Estados Unidos y China.
6. **Repatriación de personas desplazadas**: Facilitación del regreso seguro de casi 300,000 civiles desplazados, incluidos 135,000 camboyanos y 140,000 tailandeses.
7. **Asistencia humanitaria**: Esfuerzos coordinados para brindar ayuda a las comunidades afectadas y repatriar a los heridos y fallecidos.
8. **Sin refuerzos de tropas**: Ambas partes acuerdan abstenerse de mover o reforzar tropas de formas que puedan malinterpretarse.
9. **Equipos de coordinación local**: Establecimiento de equipos conjuntos para gestionar la implementación del alto el fuego en la frontera.
10. **Mecanismo de verificación y presentación de informes**: Los ministros de Defensa y de Asuntos Exteriores de ambos países, junto con Malasia, elaborarán un marco detallado para el seguimiento del alto el fuego.
11. **Restauración de lazos bilaterales**: Pasos para normalizar el comercio, los viajes y las relaciones diplomáticas, interrumpidos por la degradación de los lazos de Camboya y las restricciones fronterizas de Tailandia.
12. **Investigación de violaciones**: Cualquier violación denunciada, como la denuncia de Tailandia sobre ataques camboyanos posteriores al alto el fuego, será investigada conjuntamente.
13. **Compromiso con una paz a largo plazo**: Ambas naciones se comprometen a abordar los problemas fronterizos subyacentes a través del diálogo, respetando fallos históricos como la decisión de la Corte Internacional de Justicia de 1962 que otorgó Preah Vihear a Camboya.

El acuerdo se produjo tras una intensa presión internacional, en particular por parte del presidente estadounidense Donald Trump, quien amenazó con pausar las negociaciones arancelarias con ambos países a menos que cesaran los combates. Esta influencia, sumada a la mediación de Malasia y el apoyo de China, impulsó a Tailandia —inicialmente reacia a la mediación de terceros— a sentarse a la mesa de negociaciones. El primer ministro camboyano, Hun Manet, calificó las conversaciones como "una reunión muy positiva" destinada a detener los combates de inmediato, mientras que el primer ministro tailandés en funciones, Phumtham Wechayachai, habló del compromiso de Tailandia con la paz "de buena fe".
A pesar de la tregua, persisten los desafíos. Tailandia acusó a Camboya de violar el alto el fuego poco después de su entrada en vigor, alegando "ataques indiscriminados" durante la noche del 28 de julio. Camboya negó estas acusaciones y afirmó su estricto cumplimiento del acuerdo. Persisten las tensiones debido a la profunda desconfianza, los sentimientos nacionalistas y las disputas fronterizas sin resolver, ya que ambas naciones utilizan mapas diferentes para demarcar la frontera. La analista Tita Sanglee, del Instituto ISEAS-Yusof Ishak, describió el alto el fuego como "frágil", señalando que reconstruir la confianza requerirá tiempo y un esfuerzo sostenido.

El conflicto también ha tensado los lazos sociales, con informes de un creciente sentimiento anticamboyano en Tailandia, lo que ha impulsado a miles de trabajadores migrantes camboyanos a regresar a casa. Residentes de ambos lados, como el agricultor camboyano Phum Sokhorn, expresaron alivio, pero destacaron la urgente necesidad de estabilidad para reanudar la vida normal.
Mientras los comandantes militares se reunían el 29 de julio para reforzar el alto el fuego, los informes desde la frontera indicaban una tregua en los combates, sin que se registraran explosiones en la provincia camboyana de Oddar Meanchey ni en la tailandesa de Trat. La comunidad internacional, incluida la ONU, ha instado a ambas naciones a cumplir plenamente el acuerdo para evitar una mayor escalada.

El éxito del plan de 13 puntos depende de la cooperación sostenida y la supervisión internacional. Si bien el alto el fuego ofrece esperanzas de paz, la profunda disputa fronteriza y la violencia reciente demuestran la necesidad de soluciones diplomáticas a largo plazo para garantizar la estabilidad en la región.




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